Es verdad, somos demasiado complicados, pero es que también somos demasiado flojos...Antes cuando no te salía un problema, tus padres te sentaban en la mesa y hasta que no te salía no te levantabas. Ahora si no te sale un problema, tus padres se sientan en la mesa y no se levantan hasta que no les sale. Quizás sea este tipo de cosas, las que nos hacen ser unos flojos. Y con flojos no me refiero sólo a fuerza física sino a fuerza mental.
En los cuentos, el príncipe luchaba contra dragones y trepaba montañas para rescatar a su princesa, luego eran felices y comían perdices. Pero es que quizás hemos crecido engañados por los cuentos, porque en la vida real cuando la cosa se tuerce, la gente tiende a coger sus cosas, meterlas en una caja tipo película americana y "si te he visto no me acuerdo". Somos así, hay que intentarlo pero somos demasiado flojos. Y esto nos pasa con la gente que queremos, con el trabajo, con el colegio, con todo...Se nos ha olvidado eso de que "hay que echarle huevos" y luchar por lo que queremos, aunque seguramente sea más fácil rendirse. Pero rendirse, es de cobardes y ¿quién quiere ser un cobarde?
Todo acaba siendo contradictorio, porque si nadie quiere ser un cobarde, ¿por qué actuamos como tal? Empecemos a cambiar lo que no nos gusta, empecemos a dar lo que recibimos o el doble o el triple o el cuádruple, empecemos a luchar por lo que queremos, empecemos a no desaparecer sino a aparecer cuando se nos necesita, empecemos a dar el 100% en todo lo que hagamos, empecemos a hacer fácil lo difícil, empecemos a cumplir las metas que nos pusimos.
Empecemos a trepar montañas, empecemos a matar dragones...y en definitiva, empecemos a hacer que la vida se parezca más a un cuento...
Y TÚ, ¿ERES UN FLOJO/A O ERES MÁS DE MATAR DRAGONES?







