Basado en hechos reales: Adiós

viernes, diciembre 16, 2016

Adiós. Son solo cinco letras pero a veces son demasiado difícil juntarlas y decirlas. Es una palabra que siempre me ha costado decir. Siempre he preferido cambiarla por un "hasta luego". Pero decir "adiós" es sano. Hay que decirle adiós a cosas, a lugares, a recuerdos. Pero sobre todo a personas. Siempre nos cuesta un mundo hacerlo, decirle adiós a alguien. Y no me refiero adiós, porque hayan muerto, me refiero a decir adiós, siguiendo vivos. 


Nos aferramos a los hasta luego y sobre todo, nos aferramos a personas. Nos gustan los hasta luego porque nos hacen esperar, nos hacen pensar que siempre estarán ahí, que volverán o que nunca se irán. Pero no sabemos lo jodido que es mantenernos, esperar a personas que no lo merecen, que nunca llegan o que nunca están. Porque hay personas que nunca están y que nunca han estado, por mucho que nos cueste creerlo. Por mucho que hubierasmos querido que estuvieran.



Es sano decir "adiós". Es sano desengancharnos de esas personas, porque la vida no iba de eso. La vida iba de vivir, y no de dedicársela a quien no debemos. No se trata de esperar nada de nadie, sino de esperarlo todo de ti. Es algo que siempre hablamos, nunca entendí la razón de centrarnos en quien no debemos y olvidar a quien se centra en nosotros. Igual la vida, también iba de equilibrios y el problema está en que siempre esperamos a que se equilibre sola. Sin darnos cuenta, que quizás, está en nuestra mano buscar ese equilibrio. Que quizás nosotros somos los únicos que podemos equilibrarla y eso solo puede hacerse de una manera: soltando lastre.

Jodido lastre. Que nos desestabiliza el barco y hasta la cabeza. La jodida cabeza. Y sabes, eso ya es cosa tuya. Es cosa tuya, quedarte con el lastre o soltarlo. Tienes que darte cuenta, aunque sé que cuesta, pero te prometo que merecerá la pena. Mirarás atrás y verás que lo que te queda por recorrer, es mucho mejor que lo que recorriste. Que no hay que tardar más en hacer el camino porque arrastramos personas. Arrastra personas que vayan a tu paso y que te vayan a hacer el camino más bonito. Esas personas te juro que existen y que están en tu vida. Pero no arrastres a quienes no deben estar. No pasa nada, lo pasarás mal un día, dos, tres. Un mes. No más. No más. Luego se te olvidará. 

He dicho "adiós" varias veces este año y la tranquilidad que sientes, no es comparable con nada. Se siente el equilibrio y por una vez te das cuenta de que has hecho lo correcto. De que te has cansado de esperar, de que te has cansado de tener ese hasta luego siempre en la punta de la lengua. Que irte cuesta horrores, pero no podemos vivir esperando. Esperar a que nos cuiden, nos quieran, nos correspondan, nos ayuden, nos escuchen, nos mimen, nos hagan caso. Y es que nadie ganó nada esperando. Así que di "adiós" cuando lo necesites, cuando lo sientas, cuando sepas que no eres una prioridad.
Así que voy a decirte adiós, aunque no vayas a escucharlo. Porque ya estás demasiado lejos para oirlo. Pero voy a decirte adiós. Y quizás algún día que pases por delante de mi casa o de mi cara, me recuerdes un poco. Y recuerdes qué se sentía cuando alguien siempre estaba pendiente de ti, qué se sentía cuando te cuidaban, qué se sientía cuando yo siempre estaba ahí, qué se sentía cuando me preocupaba por tus cosas, qué se sentía teniendo en tu vida a alguien que nunca pedía nada a cambio. Y quizás ahora comprendas, que nunca te pedí demasiado.

Así que voy a decirte adiós. Y te darás cuenta que ese era el camino correcto. Que por fin, todo irá bien. Que ya no estarás, que ya no estaré. Decir "adiós" es sano. Para la mente y para el corazón. Aunque a veces te echaré de menos.

Porque crecer es aprender a despedirse. Y necesitamos eso, despedirnos. 
Decir adiós, a quien hace mucho tiempo, ya se fue.

#DecirAdiós

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1 comentarios

  1. Yo tengo que aprender a juntas las letras y decir "Adiós" y varias personas que no me aportan nada.
    Un beso.

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