Basado en hechos reales: "Querida Lovely Pepa"

viernes, enero 26, 2018

Había estado todo el día desconectada. Nada de teléfono y mucho menos, de redes sociales. Al llegar a casa de madrugada, sonaba mi teléfono: “Tienes que ver este vídeo sobre el acoso a Lovely Pepa. Y comentarlo. Has hablado de todos los temas que a las personas le ponen nerviosas: machismo, xenofobia, homofobia y una retahíla de palabras con un mismo final. Pero nunca has hablado del acoso. Y tienes que hacerlo”. Abrí el vídeo. Y no pestañeé durante 30 minutos. 30 minutos en los que asentí con cada palabra que Alexandra Pereira soltaba por su boca...

Foto Menorca al día

Querida Lovely Pepa:

Gracias. O quizás mejor, enhorabuena. Abrirte en canal ayuda. A ti misma. A los demás.
Viendo tu vídeo me ha llevado al pasado. En el colegio, yo estaba en el otro bando. Antes no existía la palabra bullying, ni si quiera estábamos familiarizados con el acoso. Siempre luché por todo y por todos, pero a veces pequé de esa popularidad y reí gracias o desgracias. Y me duele pensar que alguna vez yo haya podido contribuir a que alguien no recuerde el colegio con ese amor que yo le tengo. Para mi el colegio es casa. Y en casa siempre eres feliz.
Pasaron los años y me abrí un blog. En los mismos tiempos que el tuyo. Coincidimos en algunos eventos. Yo lo utilicé como una vía de escape cuando mi mente estaba llena de pensamientos. Tú lo utilizaste como medio de trabajo. Te hiciste grande. Yo soy pequeñita. No he sabido lo que es el acoso en internet, salvo algún “eres gorda”, “eres fea”, “tus fotos son feas” y recientemente “eres facha”. Igual han sido 10 comentarios en 8 años. Y claro que me río. Salvo con el de las fotos. Las fotos me las hace mi padre con todo su cariño y su paciencia y aquel comentario me dolió. Uno. Y ahora pienso ¿te imaginas 70.000 comentarios? ¿70.000 comentarios hirientes sobre mi familia y sobre mi persona? Alexandra, tú no eres bloguera, tú eres un ejemplo de fortaleza. ¿Qué mente humana puede aguantar tal acoso? Pero lo que más me preocupa es ¿qué mente humana puede dedicarse a tal derribo?
Ayer mientras cenaba dije: “odio la mostaza”. “No utilices la palabra odio, ni para eso. Es una palabra horrible”, me contestaron. Si la palabra odio es horrible, no quiero ni imaginar lo feo que será tener ese sentimiento en tu corazón. No puedo imaginar que haya personas que dediquen sus energías en hundir a alguien que lo único que ha hecho es trabajar. Supongo que a la gente le duele que tengas la suerte de tener un trabajo divertido, que te hace vivir una vida de ensueño. Pero es trabajo, y como todos los trabajos llevan su esfuerzo. A mi siempre me han enseñado a alegrarme de los éxitos de los demás. Eso llena el alma. Ser capaz de alegrarte porque a otro le va bien, te hace grande. Y yo siempre he querido ser grande, pero grande como persona. He querido forjar valores que cuando me acueste pueda cerrar los ojos y saber que tengo la conciencia tranquila. Y tú puedes hacerlo. Pero me muero de pena por las personas que no pueden. Que utilicen esa energía en dañar. Si supieran cómo falta energía en el mundo. He vuelto de la India y he descubierto sentimientos que me han abierto los ojos al mundo. El tiempo corre y tenemos que ser felices con lo que tenemos. Tiende siempre tu mano. Ayuda, ayuda mucho. Y sé compasivo. Anoche me puse en los zapatos de aquellas chicas que no conocen la sororidad. Y pensé, debéis ayudarlas. Sed compasivos. Debéis levantaros y luchar, no contra ellas. Por ellas. Por todas aquellas chicas que hunden a chicas. Porque solamente juntas, conseguiremos un mundo igualitario para hombres y mujeres. Acabaremos con ese estigma de que las mujeres, son las peores contra otras mujeres. Soy feminista y creo firmemente en la sororidad. Y más aún en las personas. Pero sobre todo creo en el karma. Estoy convencida de que la vida es un Boomerang y lo que hagamos hoy tendrá su efecto mañana. Así que me paso el día quemando karma negativo y sobre todo, me paso el día equilibrando mi mente para poder tener “sukha”. Alexandra ayer removiste conciencias. Pero ahora es nuestro turno, hagamos de esta lucha un movimiento no de odio contra revistas, ni una lucha de personas en ese foro contra Alexandra y pro Alexandra. Sino un movimiento de sororidad. Hagamos que esto nos enseñe a cuidar a otras mujeres. Pero sobre todo, a cuidar de nuestros actos, de nuestras palabras y de nuestro corazón. Que cuando nos acostemos podamos decir ¿esta es la persona que quiero ser?

Gracias Alexandra, por abrirte al mundo. Y por ponerle voz, a los que ya no tengan fuerzas.

#NoAlAcosoSiALaSororidad


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