Basado en hechos reales: Que le den al amor

viernes, octubre 21, 2016

Que le den al amor. Con todas las letras. Al de las películas y al de la jodida era de Internet. Que le den al amor. Con todas las letras. 

Porque basamos nuestra vida en expectativas absurdas y en amores manoseados. Porque se nos ha olvidado querernos y hemos dedicado nuestro tiempo a querer a los demás. A esos demás que seguramente no nos hayan correspondido. Por lo menos como nosotros queríamos. Y nos hemos conformado con sus limosnas o lo que es peor, le hemos mendigado amor como si no fuéramos autosuficientes para poder sobrevivir a los domingos. Nos hemos vendido por falsos te quieros, esos que no salían del corazón sino que estaban maquinados estratégicamente para conseguir lo que querían. Nos hemos rendido a lo fácil, a lo que ya conocíamos, a lo que estamos acostumbrados porque siempre hemos sido de esos cobardes que se quedaron en la zona de confort. Hemos caído al fondo de la fosa creyendo promesas absurdas que se esfumaban antes del primer rayo de sol. Nos hemos perdido en camas que llevaban nombres que no se parecían al nuestro ni en la primera sílaba. Nos hemos regalado a todas esas personas que nos han sonreído más de la cuenta porque ya con una milésima de cariño nos bastaba. Y en definitiva, hemos sucumbido a los amores manoseados y fáciles que nos dan el minuto de gloria pero que cuando acaba el segundo tiempo, no hace falta llegar a la prórroga, porque sinceramente: el partido ya estaba perdido. 




Así que pues eso, que le den al amor. Con todas las letras. Que le den al amor de las películas que nos enseñan que tenemos que esperar a encontrar nuestro príncipe azul que venga a despertarnos de un largo sueño o la princesa del cuento, con pelo perfecto y refinados modales. Que le den al amor manoseado que se regala de boca en boca y de cama en cama sin esperarse a sentir ese pellizco en la tripa. Que le den al amor cobarde que nos hace callarnos todo lo que tenemos en la cabeza y lo que es peor, lo que tenemos en el corazón, dejándonos vivir en una continua mentira. Que le den al amor fácil al que nos incita a vivir en una vida plana para que los vuelcos al corazón se eliminen en el primer round. Que le den al amor preestablecido, el que nos enseñaron desde pequeños, que no ve más allá de un chico y una chica, olvidándose de que te enamoras de las personas y no de una etiqueta. Que le den al amor aritmético que nos hace medir cada una de nuestras relaciones, analizando cada paso y haciendo que se nos olvide que lo bonito es vivir el presente y no dedicarnos a vivir en nuestros pensamientos. Que le den al amor chamuscado, que se empeñan en reavivar fuegos donde ya no quedan chispas. Que le den al amor de manual barato que nos dice cuándo hay que mandar un mensaje, cuánto hay que esperar hasta que nos escriban, el que dice que hay que hacerse el duro e ignorar a la otra persona porque así lo tendrás comiendo de tu mano, el que te hace tener el alma en vilo esperando ver su nombre en la pantalla de nuestros móviles. Que le den al amor correcto que nos enseña a solo esperar a esa persona que cumpla con nuestros mil requisitos, entre ellos, que hayan ido a la luna y hayan escrito tres libros, y que si no es eso, apaga y vámonos y que nos hace querer ser perfectos para alguien que al final del día no recuerda ni tu nombre. Que le den al amor de cuento que te hace esperar a que te pongan un castillo, que te recojan en coche de caballos y que al final de la noche te pongan el zapatito de cristal, haciéndonos olvidar que los detalles llenan más la vida y que un beso que no esperas cura más de lo que piensas. Que le den al amor de la era de internet, al que nos hace pasarnos el día analizando whatsapp, releyendo mensajes y que nos hace poner en segundo plano la piel, esa que se eriza cuando la tocan y que ha pasado a un segundo plano porque ahora preferimos un mensaje a un abrazo. Que le den al amor de Disney el que nos ha enseñado que tenemos que ser princesas y que al final del día todo acabará bien, que vendrá un príncipe a caballo para contarnos lo que queremos oír y que seremos felices y comeremos perdices. Que le den al amor de mentira al que hace estar juntos a las cargas iguales que son las que se repelen y separados a las cargas distintas que son las que se atraen. Que le den al amor correspondido, al que solo nos hace mojarnos el culo cuando sabemos que hay peces pero que ante la duda nos hace mantenernos en tierra firme. 

Pues eso, que le den al amor. 
Con todas las letras.
Salvo si das o te dan amor con todas las letras.
De ese que no tiene explicación y te hace llegar a la meta lleno de cicatrices. 
Pero que al acabar el día solo puedes decir:
JODIDA ELECTRICIDAD
Pues eso, que le den al amor.
Salvo si te lo dan con todas las letras.

#QueLeDenAlAmor

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