Basado en hechos reales: Lo que me cambió la vida

domingo, enero 31, 2016

Siempre digo que hay gente que te cambia la vida y es que tengo claro que eso es real, que un día llega alguien y te hace la vida más bonita, te hace la vida mejor, te hace la vida más feliz. Lo que nunca hubiera imaginado es que “algo” me pudiera cambiar la vida y mucho menos que ese algo, fuera un deporte. Así es, un día probé un deporte que poco a poco me fue cambiando la vida. Y no solo a mí, todo aquel que lo prueba coincide en lo mismo: ESTO ENGANCHA.


Durante meses estuve pasando delante de un local en obras. Cada día cuando volvía del trabajo miraba el escaparate entero negro y con un único cartel en el que podías leer: 555 Crossfit.
"Esto será una tienda de mazaos" me imaginaba cada vez que pasaba. Hasta que me picó la curiosidad y busqué en google la palabra: CROSSFIT. No lo había escuchado en mi vida y ahí estaba yo, viendo vídeos de gente matándose a entrenar. "Es el entrenamiento de los militares americanos" leía en muchos sitios. Era genial ver esos vídeos de youtube mientras mojaba un kilo de magdalenas en un vaso de leche con nesquik. Esto es algo que conoce toda la gente de mi alrededor y es que cenara lo que cenara antes de acostarme, tenía que beberme un vaso de leche con nesquik y tenía que tomarme dos magdalenas. Cuatro si no había tomado postre después de la cena.
Y así estuve durante días viendo vídeos de Crossfit, leyendo artículos y viendo como la gente hablaba de un deporte más que adictivo. Así que tenía claro que necesitaba probarlo.
Pero es que mi vida deportiva era lo que viene a ser escasa. Mientras estudiaba la carrera, el único deporte que hacía era bailar en la discoteca y levantar la copa de Ginebra. Al irme a vivir a Polonia, quise cambiar, así que cambié la ginebra por vodka. Al venirme a vivir a Madrid me convertí en carne de cañón de gimnasio, era una más de esas miles personas que la operación bikini les hacía pagar la matrícula para quedarse tranquilamente en el sofá de sus casas. Y como una vez me dijeron y me sentí muy identificada: "Mi máquina preferida del gimnasio, es la que echas un euro y te sale un bollicao".
Así que un día entré en ese local con tres amigas, íbamos simplemente a probar, a ver qué era eso del Crossfit. En el minuto dos yo tenía el hígado en la boca, me temblaban las piernas y sudaba más que Camacho. "Qué cojones hago aquí" me repetí en cada uno de los ejercicios que íbamos haciendo. Terminamos el entrenamiento y yo en lo único que pensaba era en no vomitar. Pero tenía una sensación rarísima entre "esto acaba conmigo" y "JO-DER". Me quedé con el "joder" aún sabiendo que el "esto acabará conmigo" iba a ser mi compañero de viaje.
A partir de ese día empecé a entrenar todas las semanas. Lo necesitaba, era el único momento del día en el que en lo único que pensaba era en no morirme. Poder dejar la mente en blanco y dedicarme solo a mi cuerpo.
Los primeros meses fueron duros pero la sensación que te producía cada pequeño logro, compensaba todo lo demás. Por fin, había encontrado algo que de verdad me enganchaba. No estoy fuerte, ni soy buena entrenando pero me motiva ver cómo empecé y dónde estoy ahora. Me motiva cada vez que levanto un poco más de peso o ver que por fin hago flexiones sin apoyar las rodillas. Me motiva ver que sí que puedo, que solo era cuestión de ponerle ganas.
Os prometo que es un deporte que te cambia la vida. Me ha hecho mejorar mi alimentación (antes comía pizza y hamburguesa cinco veces por semana) y me ha hecho hasta fijarme en la etiquetas de los productos (antes solo me leía le etiqueta del champú cuando estaba en el baño), me ha hecho conocer a personas increíbles y me ha hecho ver que la única barrera que tenemos en nuestra vida, es nuestra mente.

Sí, ENGANCHA. Y mucho. Engancha no saber qué muerte te tocará hoy, engancha que tus entrenadores te digan qué puedes, engancha ver que lo que ayer no te salía, hoy te sale, engancha ver que debajo de esa gelatina de carne había algo de abdominales, engancha ver que hay gente que merece la pena, enganchan las cervezas de después, engancha que cuando no puedes más tus compañeros te jalean para que sigas, engancha ver que ayer levantabas 10kg y hoy levantas veinte más, engancha acabar el WOD y chocarle la mano a tus compañeros, engancha ver que quieres volver, engancha ver que te queda mucho, MUCHO, mucho para mejorar pero que poco a poco, engancha lo mucho que engancha.
Porque es adictivo, porque te hace querer superarte cada día y te das cuenta de que sí que puedes, porque la gente que te rodea merece mucho la pena, porque querer es poder y porque no hay excusas. Porque el Crossfit es como esas relaciones que sabes perfectamente que te dejarán hecho pedazos pero que te producen tanto placer que se vuelven adictivas. 

Pero sobre todo, porque el Crossfit no se trata de ser mejor que otros, se trata de ser mejor que la persona que solías ser. Y joder, eso engancha...

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1 comentarios

  1. Si que engancha el deporte! Yo antes era como tú,y empecé a hacer deporte hasta que me enganché. Te sigo desde ya. Un besazo paisana

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